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Lucía en nuestra memoria

Con la presencia de su mamá Claudelina Ríos, amigas/os y compañeras/os de su promoción, la comunidad educativa del Liceo brindó un cálido homenaje a Lucia Ríos Müller. 

El lunes 5 de octubre al mediodía se llevó a cabo el homenaje a Lucía Ríos Müller, al cumplirse 10 años de su femicidio. Este sentido acto se realizó en el Jardín de la memoria del patio externo del colegio y contó con la presencia de Claudelina Ríos, madre de Lucía, acompañada de sus dos hijas; amigas/os y ex compañeras/os, estudiantes, docentes, nodocentes, miembros del Centro de Estudiantes, integrantes de Equipo de Gestión del Liceo, integrantes de la Secretaría de Derechos Humanos y Políticas de Igualdad y de la Prosecretaría de Pregrado de la UNLP.

La profesora Julia Alba fue la presentadora del evento. Al inicio se agradeció especialmente la presencia de representantes de los sindicatos docente y nodocente, la Asociación de Docentes Universitarios de La Plata (ADULP) y la Asociación de Trabajadores (ATULP), quienes, junto con la Federación Universitaria de La Plata (FULP) acompañaron a la comunidad del colegio en el reclamo de justicia.

Posteriormente, la Directora del Liceo, Prof. María Constanza Erbetta, tomó la palabra y comentó cómo se llegó hasta este momento. “Hace diez años, el femicidio de Lucía conmocionó por completo a nuestra comunidad educativa. Su ausencia repentina e injusta fue para nosotros el inicio de una etapa de buscar respuestas, de encontrarnos para atravesar el dolor y acompañar a su familia, a sus amigas, a sus compañeras y compañeros. Esa tristeza infinita en la que nos dejó su partida se transformó en lucha, y esa lucha en justicia. Tres años después, en el juicio llevado a cabo en diciembre de 2019, gracias al trabajo incansable de las abogadas Sara Cánepa y Sofía Caravelos dos compañeras, preceptoras del colegio -Amelia Martínez y Agustina Pierres-, pudieron aportar testimonios clave para que el hecho sea caratulado como un femicidio; es decir, como un homicidio mediado por violencia de género”.

Por último, Erbetta compartió una reflexión final. “En este tiempo, aprendimos que la lucha por una sociedad más justa e igualitaria es todos los días. Hoy por el futuro y por los sueños de todas las niñas y jóvenes, desde el Liceo seguimos manteniendo nuestra memoria activa y el firme compromiso con la Educación Sexual Integral como derecho irrenunciable y eje central de nuestras políticas de cuidado. Sostenemos que es nuestra responsabilidad indelegable contribuir a desnaturalizar las violencias y a construir otros lazos, basados en el respeto y la igualdad. Hoy, con el recuerdo vivo de Lucía, sabemos que la calidez de su ternura quedará en nosotros para siempre. Su risa está en los pasillos, sus preguntas perduran en las aulas, sus deseos viven en nosotros, será una huella imborrable en nuestros corazones”. 

También, la abogada Sara Cánepa compartió una reflexión: “en esta tragedia en el Liceo existió la posibilidad del acompañamiento. Se dan las oportunidades porque existen las personas, los equipos y las previsiones. Por eso, en esa compañía colectiva se pudo lograr la sanción. Y se puede recordar lo mejor de la vitalidad de una persona como lo fue Lucía.”

Luego, brindaron unas sentidas palabras Agustina Pierres y Amelia Martínez, preceptoras y testigos en el juicio. Ambas recordaron algunos de los momentos de Lucía en la escuela. En su intervención Martínez contó el vínculo de confianza que fueron tejiendo durante esos años: “Lucía está aquí acompañándonos en el día a día”. Además, afirmó “en este contexto actual hay que seguir teniendo en cuenta y defendiendo la Ley de ESI.” Por su lado, Pierres leyó distintas palabras y pensamientos que fue escribiendo a la largo de estos 10 años sin ella. “Conocer a Lucía -en el marco de un programa de acompañamiento domiciliario del Liceo- fue una de las experiencias que me motivó a continuar la carrera de profesorado en educación primaria”. Y continuó: “Lucía está viva, vive en el lenguaje que abraza cada une, el que nombra y reivindica nuestras existencias. Lucía vive en el ‘no’ que cada piba libera con su fuerza. Lucia vive cuando se cuentan esos secretos que ya no se tienen que guardar. Vive en las luchas que inventamos para poder ser”.

Posteriormente, integrantes del Centro de Estudiantes del Liceo leyeron un mensaje  en homenaje a Lucía. Más adelante, compañeras y compañeros de Lucía, que egresaron en 2019, compartieron unas palabras que escribieron sobre Lucía y sobre cómo les marcó su femicidio en el recorrido por la escuela. “Creíamos y creemos hasta el día de hoy que su recuerdo no puede quedar reducido a la tragedia. Haberla conocido nos da el poder de elegir con qué la recuerda cada uno de nosotros. Pero con ustedes, lo que queremos hacer es convertir el recuerdo de Lucia en una bandera con la que valga la pena pensar todos los días que las niñas, adolescentes y mujeres pueden seguir siendo eso”. Luego invitaron a las y los presentes a participar de la intervención colectiva “Mariposas” para pintar, dibujar, escribir un deseo, una meta, dejar un pensamiento. Después de esta actividad, tuvo lugar la finalización del acto con un cierre musical con tambores del que participaron estudiantes y ex estudiantes del colegio, bajo la coordinación del profesor Javier Li.