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La Universidad Nacional de La Plata cumple 116 años
El 12 de agosto de 1905 se firmaba el convenio para su nacionalización y en 1906 comenzaba a funcionar bajo la presidencia de Joaquín. V. Gonzalez. Hoy, cuando se ven fuertemente interpelados los sentidos de la enseñanza, se reafirma la vigencia de una Universidad inclusiva y comprometida con la realidad social.
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La Universidad de La Plata nació como institución provincial a fines del siglo XIX. El ideal modernista de la generación del ´80 impulsó la fundación de la ciudad de La Plata en 1882 como capital de la provincia, a partir de la federalización de la Ciudad de Buenos Aires. La nueva ciudad capital debía atender a las necesidades de instrucción de sus tempranos habitantes. Entre 1897 y 1905 esta Universidad funcionó bajo la órbita provincial con tres facultades -Derecho, Fisicomatemática y Química- y una Escuela de Parteras, con el Dr. Dardo Rocha como su primer Rector. En 1904, el Ministro de Justicia e Instrucción Pública de la Nación, Joaquín Víctor González, proyectó su nacionalización, sobre la base de la institución provincial e integrando otros institutos de instrucción superior ya existentes. La iniciativa de Joaquín V. González incluía la creación de una escuela primaria y otra secundaria, ambas de carácter experimental.

El 12 de agosto de 1905 se firmó un convenio entre la Nación y la Provincia para la creación de la Universidad Nacional. La Ley Nacional N° 4699 que lo dispuso fue aprobada por el Congreso Nacional y la Legislatura Provincial, y promulgada por decreto del entonces presidente Manuel Quintana. El 17 de marzo de 1906 Joaquín V. González asumía como primer Presidente de la UNLP. Durante ese año se sancionó su primer Estatuto.

Poco tiempo después, el movimiento reformista de 1918, impulsado por el estudiantado cordobés y con fuerte proyección en toda la región, promovió los principios de autonomía universitaria y cogobierno, al tiempo que dio lugar a un profundo debate sobre la función social de la Universidad. La democratización de la educación superior se proyectó como motor del cambio social en un contexto regional y mundial de grandes transformaciones revolucionarias. La joven UNLP, aunque fundada bajo principios menos conservadores que las Universidades tradicionales, no fue ajena a la influencia de este movimiento y reformó su estatuto en 1920.

La sanción del Decreto de Supresión de Aranceles Universitarios en 1949, durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón, fue un paso decisivo en la construcción de un sistema educativo democrático. Esta medida fomentó la incorporación de sectores hasta entonces excluidos de los estudios superiores, promoviendo tanto el ascenso social como un significativo aumento de la matrícula universitaria. La gratuidad de la universidad argentina conforma uno de los pilares fundamentales del sistema de educación superior del país y establece un derecho social que la comunidad universitaria ha sabido defender cuando se vio amenazado o cuestionado.   

A lo largo de su historia, la Universidad Nacional de La Plata albergó diversos proyectos e imaginarios sociales y pedagógicos en función de las sucesivas coyunturas políticas. Su intervención antes y durante la última dictadura cívico-militar, y los proyectos político-educativos que la precedieron, forman parte de una etapa de su historia que hoy se resignifica desde un firme compromiso institucional con los procesos de Memoria, Verdad, Justicia y Reparación.
En su actual Estatuto, aprobado en el año 2008, la UNLP se define “como institución pública y gratuita de educación superior, abierta e inclusiva para toda la sociedad y establece como uno de sus objetivos principales el de favorecer el acceso a sus aulas al conjunto del pueblo”. Entendiendo el rol democratizador de la educación superior y al conocimiento como bien público y social, la UNLP promueve políticas que tiendan a facilitar el ingreso, permanencia y egreso de los sectores más vulnerables de la sociedad.

En la actualidad, su prestigio es reconocido a nivel internacional, habiéndose posicionado como una de las casas de estudio más importantes de la región. En el plano local, la Universidad ha devenido un actor institucional clave en la elaboración y el desarrollo de políticas públicas. La articulación de sus funciones de  investigación, enseñanza y extensión, asume la exigencia de construir conocimiento a través de un proceso de integración con el medio para contribuir al desarrollo social. La institucionalización de la perspectiva de géneros ha sido un avance fundamental en el camino de construir una Universidad atenta al movimiento social.

Hoy, cuando se ven fuertemente interpelados los sentidos de la enseñanza, consolidar la perspectiva de derechos como eje transversal de sus funciones es un desafío renovado. La crisis económica y social, agudizada por la pandemia de Covid-19, reafirma la presencia de una Universidad activa en la transformación de la realidad social. Conmemoramos los 116 años de nuestra UNLP con la clara convicción de seguir fortaleciendo, día tras día, su compromiso con el sistema educativo, con las demandas sociales y con la construcción de una sociedad justa e igualitaria.

11/08/2021

 

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